Se apagó esa luz que un día nos unió.
Jamás creí que fuera capaz de olvidar tus besos, tus caricias, tu calor o tu maldita forma de mirarme mientras dormía.
Quise tantas veces despertar de esta pesadilla que al final acabe queriendo odiarte y creo que lo conseguí.
También sé que te echaré de menos y siempre me lo callaré.
Sé que esa particular manía que teníamos de querernos nunca la tendrá nadie, teníamos un formato en secreto que jamas, nadie entendía cuando nos mirábamos y sonreíamos como si no necesitaríamos ni un intercambio de palabras.
Nunca pensé que después de ti fuera capaz de querer a otra persona, pero de repente llego el y me enseño que la felicidad no solo tiene porque estar en pequeños instantes, si no que la felicidad, es encontrar a la persona que mereces y poder disfrutar de ella a cada maldito segundo sin tener que discutir por quien quiere mas a quien o por quien sabe mas.
Entendí que no solo necesitabas una pelea para creerte mas que el resto.
Que merecía más la pena alguien semejante a mi , a un hijo puta como tú.
Y fue justo en ese momento en el que aprendí que no solo tu amor era lo que me hacia vivir.
Que después de ti había mucho más.
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